En este artículo te proponemos 10 formas de bajar la intensidad de las emociones cuando el niño se encuentra ya alterado y queremos ayudarle a calmarse.

Como cada uno de nosotros tenemos gustos y formas de ser diferentes, te proponemos echar un vistazo a estas técnicas para disminuir la intensidad de las emociones y elegir la que creas mejor según tus preferencias y circunstancias. 

1.- Desahogo natural, llorar

 

Llorar de alegría, de rabia, de enfado, por estar triste o de dolor, son reacciones humanas normales.

Llorar alivia la tristeza, el dolor, el estrés, reduce la ansiedad y la angustia, además mejora el humor, el sueño y la respiración.

Las lágrimas tienen un efecto calmante y purificante, liberan hormonas que reducen el malestar y hasta hay una enzima en su fluido que dificulta la aparición de bacterias y evita infecciones.

Por eso, después de llorar nos sentimos aliviados.

Cuando tu hijo viene llorando hacia ti, viene buscando tu ayuda y tu consuelo.

Dejarle llorar y acompañarle en el llanto es muy beneficioso para el niño, no lo rechaces ni le juzgues.

Aunque a los adultos nos resulte difícil y desagradable, debemos aceptarlo y normalizarlo, pues es una expresión natural necesaria en los niños, que les ayuda a desahogarse y tranquilizarse.

Eso sí, podemos pedirle (cuando esté tranquilo) que no grite mucho al llorar, que el ruido alto puede molestar a los demás pero hacerle saber que puede llorar cuanto necesite hasta desahogarse.

Pensar en todos los beneficios que tiene para ellos el llanto, nos hará aceptarlo y llevarlo mejor.

 

Llorar, una forma de disminuir la intensidad de la emoción

2.- Desahogo físico para soltar el exceso de energía

 

Un recurso muy utilizado por las niñas para sacar fuera la energía sobrante sin hacerse daño a sí mismos o a los demás, es golpeando con fuerza un cojín, almohada o almohadón blando y resistente.

Otros prefieren utilizar un peluche para estrujar o abrazar fuertemente para liberar la tensión.

Se dice que los perros suelen sacudir enérgicamente para deshacerse del exceso de energía y liberar tensión. Ese movimiento típico de los perros cuando se sacuden el agua y siempre divertido, es su forma de equilibrar la energía.

Eso mismo te proponemos que hagas tú, sacudirte y que enseñes al pequeño a sacudirse cuando se sienta alterado. Podéis hacer vuestro recorrido como más os guste. Hay que sacudir las manos, los brazos y las piernas con fuerza, las veces que haga falta para ir soltando la energía sobrante hasta liberarnos de ella.

También el cuello y las caderas acumulan mucha tensión que podemos liberar, pero en este caso con movimientos suaves o masajeando.

Saltar al tiempo que se lleva la cuenta del número de saltos, también puede ser muy liberador y conveniente para los más movidos. Cada niña necesitará un mínimo de saltos para calmarse, dependiendo de la intensidad de la emoción y ese número es el que tiene que saber que ha necesitado para regresar al equilibrio.

Puede ser divertido asociar la emoción al número de saltos necesarios para conseguir la calma.

Ejemplo: cuando mi hermana me quita los juguetes, necesito 50 saltos para calmarme, pero cuando se mete conmigo, solo necesito 25 saltos. 

3.- Contacto físico respetuoso

El contacto físico afectuoso es una muestra de amor que produce oxitocina, la hormona del bienestar.

Es una forma de demostrar cariño y afecto a través del tacto, con caricias, abrazos, besos…

El contacto físico puede llegar a cambiar en segundos el estado de ánimo de una persona.

Es conveniente ayudar a nuestra hija a ser consciente del bienestar que siente cuando recibe estas muestras de afecto. Es así como van aprendiendo a mostrar amor y cariño a los demás.

Dar y recibir caricias, abrazos, cosquillitas… como muestras de amor y afecto, nos hace sentir bien, tanto al que los da como al que los recibe, sentimos y compartimos emociones agradables.

Sin embargo, a muchos niños y también adultos, no les gusta tener contacto físico justo en los momentos de enfado, miedo, frustración o tristeza.

Este es un hecho normal y no debemos forzarlos en esos momentos, sino ser respetuosos.

Para que funcione esta técnica, siempre debemos preguntar antes de actuar.

¿Un abrazo te ayudaría a calmarte?

Al margen de los momentos de tensión, los niños necesitan que les mostremos nuestro amor todos los días y de todas las formas posibles, de palabra, con el lenguaje corporal (guiños, sonrisas…) y también a través del contacto físico.

 

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3.1.- Técnica japonesa antiestrés

Está basada en la creencia de que todos poseemos una fuerza de energía vital y que, de su equilibrio, depende nuestro bienestar.

Se trabaja directamente sobre las manos, donde cada uno de los cinco dedos representa una emoción diferente.

    • Pulgar: Preocupación, ansiedad y estrés
    • Índice: Miedo
    • Corazón: Ira y amargura
    • Anular: Tristeza
    • Meñique: Alegría

El objetivo es equilibrar todas las fuerzas de energía del cuerpo.

Comienza tomando el pulgar sujetándolo con la mano opuesta, envolviéndolo con los otros dedos a su alrededor, de manera que el dedo quede dentro del puño de la mano contraria.

Mantén el dedo apretado aproximadamente un minuto, sigue con los otros dedos terminando por el meñique.

Cuando el dedo se caliente y sientas su pulso, serás consciente de que está funcionando y ya puedes pasar al siguiente dedo.

Si se lo haces a tu hija, pídele que te avise cuando note latir el dedo.

Los niños pueden aprenderlo y aplicarlo cuando lo necesiten.

3.2.- La redirección

Se trata de tomar las dos manos del niño entre las tuyas y apretarlas suavemente.

Luego puedes dar los apretones de forma rítmica y repetitiva, hasta que notes que se ha calmado.

También le puedes ofrecer un cojín o peluche grande para que apriete, estruje o golpee, sin que se haga daño así mismo, pero que le permita expulsar el exceso de energía.

3.3.- Masajes

El rostro, la cabeza, los pies y las manos son zonas importantes para eliminar la tensión de cuerpo y mente.

Puedes usar plumas para dar caricias, un trozo de papel…

4.- Tocar agua, arena, garabatear…

 

Para las niñas más sensoriales, esta es una práctica muy poderosa para lograr la calma, pues al estar en contacto con elementos de la naturaleza, se encuentran más en sintonía con su sensibilidad.

Para el contacto con agua puedes usar una pequeña cubeta, o en el lavabo con el tapón puesto y llenarlo con agua para que meta las manos y se relaje gracias al cambio de estado y de temperatura, deja que las mueva y juegue un rato.

Para variar la técnica y sorprenderle, puedes añadir al agua un poco de champú, perfume, unos muñequitos…

Para el contacto con arena puedes utilizar una caja y llenarla de arena fina o de la playa. A la mayoría de las niños les encanta meter las manos entre la tierra, sentir su suavidad y cómo se desliza entre los dedos, hacer dibujos tocando y jugando con la arena. Déjales un rato mientras se distraen, entretienen y tranquilizan.

También puedes hacer un pequeño jardín Zen de arena fina, con su rastrillo para que haga caminos o dibujos y con sus piedras para colocar donde quiera.

“Garabatear, arrugar papeles, apretar bolas anti-estrés, explotar papel de burbujas… son otros recursos que ayudan a canalizar las emociones intensas.

5.- El rincón de la calma

 

Para salir físicamente de la situación podemos darle la opción de ir al rincón de la calma.

Tenemos que crear un lugar especial, tranquilo y cómodo para que el niño pueda acudir cuando necesite calmarse o simplemente quiera estar solo o tranquilo.

Se le ofrece la opción de ir a este lugar donde encontrará materiales que le hacen sentir a gusto y le ayudan a relajarse y a calmarse .

Podemos tener cuentos, música, juguetes, hojas y colores para dibujar, una pizarra, peluches, plastilina, etc.

Poner algo cómodo donde sentarse (silla, alfombra, colchoneta, cojines…) y una caja con distintos elementos que capten su atención y le guste jugar con ellos.

Iremos eligiendo los distintos elementos de la caja juntos, mientras le vamos explicando los beneficios de cada uno.

Para poner en la caja escogemos un peluche y le preguntamos si le ayudaría a calmarse cuando está enfadado el cogerlo, abrazarlo y espachurrarlo.

Podemos elegir fotografías suyas o con la familia y amigos que le traigan buenos recuerdos y le preguntamos si le ayudaría ver y recordar esos momentos, cuando está triste.

Y así le vamos preguntando sobre otros objetos y su posible utilidad, y vamos completando la caja.

Otras propuestas: dibujos suyos, un reloj de arena (calcula el tiempo necesario para calmarse), un frasco de la calma o una bola de nieve, mandalas para pintar, una cajita de música, pelotas antiestrés, plastilina, un espejo, cuaderno y colores para pintar, una pizarra…

Hay que tener en cuenta que no podemos molestar ni interrumpir cuando lo está usando. 

Oso Poquito uno de los amigos de 'el perruco'

6.- Rueda de opciones para cambiar de emoción

 

Se trata de crear, junto a la niña, una rueda con las cosas que más le gustan y/o con las que más disfruta.

Estas opciones deben ser válidas, saludables y respetuosas.

Dibujamos un círculo sobre una cartulina y lo dividimos en 8 partes, como si fuera una pizza. En cada sección se escribe, dibuja o pega una imagen con las opciones que el niño haya elegido y se colorea.

Por ejemplo: dibujar, escuchar música, cantar, saltar, leer etc.

Podemos hacer distintas ruedas para las distintas emociones.

Rueda de opciones para el control de la ira con opciones de cosas que él puede hacer para calmarse cuando se siente enfadado o frustrado.

Rueda de opciones para cuando se siente triste con opciones que le animen, o rueda para cuando está nervioso con acciones que le calmen.

Con esta técnica, cuando sienta una emoción intensamente, cogerá su rueda correspondiente a la emoción para elegir una acción que le distraiga y consiga devolverle el equilibrio emocional.

Es un ejercicio de autoconocimiento y autocontrol que le ayudará en otras facetas de la vida.

7.- Técnica del semáforo

 

Es una técnica para que los niños aprendan a autorregular sus comportamientos impulsivos (rabietas, arranques de ira, agresión…).

Primero se le explica en qué consiste la técnica y después se le entrena para que aprenda a utilizarla cuando sienta que está por caer en un comportamiento impulsivo.

Imaginamos un semáforo con los tres colores. Cada color se corresponde con un estado.

Cuando notamos que tenemos una emoción muy fuerte, muy intensa, estamos en rojo, pero antes de reaccionar STOP nos paramos, todo se detiene, pensamientos, acciones… nos quedamos quietos como los coches cuando el semáforo está en rojo, para no chocar.

Tenemos que estar el tiempo necesario hasta que el rojo se calme y pase a ser amarillo. Para eso utiliza la técnica para bajar la intensidad de las emociones que más te guste.

Una vez en calma, pasamos al amarillo y podemos pensar. Es el momento de hablar de lo sucedido, de buscar soluciones y sus posibles consecuencias.

Cuando el semáforo se pone en verde es el momento de actuar, de ponernos en movimiento y llevar a la práctica la solución elegida.

      • STOP respira y busca la calma
      • PIENSA busca soluciones y sus consecuencias
      • ADELANTE pon en práctica la mejor solución

8.- Técnica de la tortuga

 

Primero vamos a explicar y a practicar esta técnica para familiarizarnos con ella y poder utilizarla cuando la necesitemos.
Tenemos que estar atentos y darnos cuenta de cuando sentimos una emoción muy fuerte. Entonces, antes de estallar, antes de hacer nada, utilizamos la técnica de la tortuga.

Haz como si fueras una tortuga, métete en el caparazón y tranquilízate para poder pensar con claridad antes de hacer nada de lo que puedas arrepentirte.

Párate y no pienses nada más que en ponerte en la postura de la tortuga siguiendo todos los pasos:

 

      1. Siéntate y concéntrate en hacerte una bolita, empieza por encoger las piernas, luego mete la cabeza pegada a las rodillas y sujeta con los brazos alrededor la las piernas.
      2. Cuando estés preparada aprieta con fuerza contra tu cuerpo y aguanta unos segundos.
        Después suelta la tensión, relájate y respira profundamente hinchando la barriga.
        Vuelve a tensar los músculos, después a relajarlos y a respirar con la tripa, así varias veces hasta notar que ya estás tranquilo y relajado.
      3. Una vez en calma, podrás salir de tu caparazón y estarás preparado para pensar sobre lo sucedido y buscar la mejor solución
      4. Por último estaremos listos para actuar y hacer lo planeado.
Tuca es una tortuga amiga de 'el perruco'

9.- Con la atención de la rana

 

Podemos ver que la rana es un pequeño animalito al que le gusta permanecer quieto y sentado tranquilo mientras observa lo que pasa a su alrededor.

Su respiración es tranquila y profunda y se ve perfectamente cómo se abulta al inhalar y después se hunde al exhalar rítmicamente.

Nos sentamos en un lugar cómodo y tranquilo.

Ahora imagina que eres una rana y estás sentada, quieta, tranquila, respirando con la barriga notando cómo sube y baja.

Permanece así hasta que te notes tranquila y atenta como la rana. “Una rana es un animal muy especial. Puede dar saltos enormes, pero también puede estar sentada muy quieta. Se da cuenta de todo lo que pasa a su alrededor, pero no reacciona de inmediato y respira con mucha calma. Así, la ranita no se cansa, y no se deja arrastrar por todo tipo de planes interesantes que se le pasan por la cabeza; durante todo el rato está sentada. La rana está quieta, muy quieta mientras respira, Su barriguita se abulta poco y después se hunde de nuevo. Una vez tras otra. Lo único que necesitas es atención. estar atento a tu respiración. Atención y tranquilidad”

10.- Frasco de la calma

 

También se puede utilizar la típica bola de cristal con nieve.

Consigue un efecto hipnótico y calmante al observar cómo vuelve la purpurina en suspensión a la quietud al depositarse de nuevo en el fondo.

Es importante centrarse en la respiración y en el movimiento mientras nos vamos tranquilizando.

Es ideal para que lo contemplen tanto en momentos de tensión como en momentos que podemos llamar “zen”.

La sola observación de la purpurina moviéndose lentamente les ayuda a concentrarse y relajar la mente tras momentos de gran activación.

Aquí te dejamos nuestro frasco de la calma

https://www.elperruco.com/actividades-para-trabajar-las-emociones-frasco-calma/

 

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