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El frasco de la calma: Una de las actividades para trabajar las emociones y concretamente la importancia y el manejo de la intensidad de las emociones

1.- El frasco de la calma, una de las actividades de autorregulación emocional más efectivas

Inspirado en la pedagogía de María Montessori, el frasco de la calma es una herramienta muy poderosa para bajar la intensidad de las emociones de forma que posteriormente podamos gestionarlas.

Buscando actividades para desarrollar la Inteligencia Emocional, descubrimos el frasco de la calma y nos sorprendió por su versatilidad, pues trabaja varias facetas importantes del ser humano como la atención, el cambio de foco, la concentración, la autorregulación, el autocontrol y el autoconocimiento, entre otros beneficios.

2.- Crea tu propio frasco de la calma: Pasos y materiales para hacerlo tú mismo

    • Utiliza un frasco transparente y con tapa (para peques, mejor de plástico)
    • Vierte agua caliente hasta la mitad del frasco (para que el pegamento se diluya mejor)
    • Pon una gotita de colorante alimenticio de tu color favorito y remueve
    • Añade unos 200 ml de pegamento escolar transparente y remueve (cuanto más pegamento añadas, más tardará la purpurina en descender y el efecto será más relajante)
    • Pon dos cucharadas de purpurina del color que más te guste y remueve
    • Termina de rellenar el frasco con agua casi hasta el tope y
    • Cierra el frasco y sella bien la tapa con silicona para que no se salga el líquido

* Cuidado con los más pequeños, es importante la supervisión permanente de un adulto, pues los materiales que hemos utilizado pueden ser tóxicos en caso de ingerirlos.

3.- Cómo utilizar el frasco de la calma. Verás que es uno de los mejores juegos y actividades para trabajar las emociones

Si el frasco está en reposo, la purpurina queda quieta en el fondo y el líquido es traslúcido. 

Pero cuando lo agitamos, la purpurina queda en suspensión y se extiende por todo el frasco creando unos movimientos suaves, hipnóticos y relajantes que tienen un efecto placentero y consiguen aquietar y bajar la intensidad de la emoción.

Al igual que se va posando la purpurina de nuevo en el fondo del frasco, la emoción va perdiendo intensidad hasta conseguir la calma.

Es ideal para canalizar el estrés, la frustración, la ansiedad y las emociones muy intensas como la ira, el miedo o la tristeza. 

Es aún más efectivo si lo acompañamos de la respiración diafragmática (llenando el vientre al inhalar) que también contribuye a conseguir un estado de calma.

Conviene que el adulto acompañe al niñ@ en todo el proceso para guiarle en el camino y que vaya sintiendo cómo puede calmarse a través del cambio de foco y la concentración en otra cosa. 

Poco a poco conseguiremos la calma a través de la concentración en los movimientos relajantes y los destellos de la purpurina, la respiración tranquila y el acompañamiento.

Una vez en calma ya podemos pensar en lo sucedido y gestionarlo para buscar la mejor solución o aprendizaje.

Frasco de la calma, una actividad para trabajar las emociones
Frasco de la calma, una actividad para trabajar las emociones

“Anímate a realizar actividades de Inteligencia Emocional como esta del frasco de la calma

4.- El frasco de la calma y el control de las emociones

También puedes utilizar el frasco de la calma para explicarles a [email protected] niñ@s por qué no podemos pensar cuando sentimos una emoción muy fuerte.

Si imaginamos que nuestro cerebro es como el frasco de la calma, vemos que, cuando estamos tranquilos, podemos ver a través de él porqué está transparente y distinguimos lo que hay al otro lado con claridad, en este estado nuestro cerebro puede tomar buenas decisiones.

Pero cuando agitamos el frasco, la purpurina que está posada en el fondo se distribuye por todo el recipiente y no nos deja ver lo que ocurre al otro lado. 

En nuestro cerebro pasa lo mismo, cuando nos agitamos mucho, cuando sentimos una emoción muy fuerte, nuestro organismo alertado por la alarma, desprende unas sustancias químicas que se diseminan por nuestro cuerpo y no podemos pensar con claridad.

Es por eso, que cuando estamos sintiendo algo muy fuerte, lo primero que tenemos que hacer es bajar la intensidad de la emoción y eso pasa por dedicar un tiempo a calmarnos, al igual que la purpurina necesita tiempo para volver a posarse en el fondo. 

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Si quieres conocer una forma de identificar fácilmente las emociones

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