En esta actividad vamos a valorar cómo nos sentimos y situar esta emoción en el emociómetro como rutina saludable de toma de conciencia emocional. Posteriormente daremos paso a las cartas de EMOCIÓN! que situaremos en los cuadrantes del emociómetro, valorando la energía y la sensación (agradable o desagradable) que acompañan a cada una de las emociones. Utilizaremos el consenso en los acuerdos del grupo como herramienta de comunicación y aceptación personal.

Objetivos:

  • Desarrollar la conciencia emocional
  • Ampliar el vocabulario emocional
  • Fomentar la toma de decisiones a través del consenso

Materiales:

  • Emociómetro (medidor emocional basado en el método RULER)
  • Juego de cartas EMOCIÓN! (12 familias de emociones, con 5 niveles de intensidad, total 60 emociones y sentimientos)
  • Post-it

Tiempo:

1 sesión de 45 minutos

Estructura:

Individual, pequeño grupo y grupo grande

Antes de comenzar con la actividad explicamos que vamos a trabajar utilizando el consenso, como forma de llegar a acuerdos, teniendo en cuenta y valorando todas las opiniones, de forma que la decisión final contemple todas las aportaciones.
Por ejemplo, en mi grupo la mayoría quieren colorear de de azul y uno prefiere de verde, podemos llegar a un acuerdo por consenso y colorear de un azul verdoso que nos guste a todos, o bien la mayoría de azul con un toque de verde, o de azul con una textura verde, o que tanto unos como otros, acaben convencidos de que la opción elegida es la mejor, sea esta verde o azul. En definitiva se trata de buscar soluciones que satisfagan a todos.

Descripción de la actividad:

Para grupo grande (toda la clase):

Pensamos cómo nos sentimos y nos posicionamos en el emociómetro (creado ex profeso para todo el aula) con un Post-it. Para ello tenemos que medir nuestra energía (como nos encontramos de activos) y si la sensación que tenemos en ese momento es agradable, neutra o desagradable.

Comentamos cómo es el clima emocional del aula y, el que quiera, puede compartir por qué se siente tal y como se ha posicionado en el emociómetro.

Para pequeño grupo (de 3 a 6 alumnos):

Nos dividimos en grupos para la valoración y posicionamiento de las distintas emociones y sentimientos.

Se reparten tantas cartas como miembros hay en el grupo.

Entre todos y por consenso, se situarán las cartas en el emociómetro, debatiendo y decidiendo el porqué de esa ubicación y poniendo ejemplos.

Una vez decidida la ubicación, escribiremos con lápiz (sin apretar para poder corregirlo en caso necesario) la emoción en el marco correspondiente.

Un ejemplo:
Si nos toca la carta seguridad, alguien propone al grupo situar la carta en el cuadrante inferior derecho del emociómetro, bastante arriba del cuadrante porque, según él, tiene energía suficiente, y a la derecha del cuadrante, porque la sensación que le produce la seguridad para él es muy agradable. Puede que algún compañero opine que debería ir en el cuadrante de arriba a la derecha porque sienta más energía cuando siente seguridad, pero entre todos decidiremos si normalmente estamos más o menos tranquilos (energía media) en esos momentos de seguridad.
Nuestro ejemplo podría ser: “siento seguridad cuando mi padre me lleva en brazos”.
Finalmente escribimos con lápiz la palabra seguridad en el marco que hayamos coloreado igual que el cuadrante inferior derecho.

Para grupo grande (toda la clase):

Se realizará una exposición para toda la clase. Cada miembro del grupo escogerá una carta y la situará en el emociómetro explicando porqué han decidido colocarla en ese lugar, si ha habido discrepancias y se compartirá el ejemplo que han puesto.

Una vez que toda la clase esté de acuerdo en la ubicación de esa emoción, el grupo escribirá el nombre de la emoción (ya a boli o rotulador) en el marco correspondiente a los ejemplos de ese cuadrante en su emociómetro.
De esta manera cada grupo tendrá escritas las emociones que hayan trabajado en su emociómetro*.

Reflexión:

¿Cómo os habéis sentido? ¿Os ha resultado fácil poneros de acuerdo? ¿Por qué? ¿Han intervenido todos los miembros del grupo? ¿Qué has aprendido hoy?

Conclusión:
Al describir lo que siento de manera precisa, analizar las distintas emociones (aumentando nuestro vocabulario emocional), valorar su intensidad y buscar ejemplos de cada una de ellas, trabajamos habilidades de percepción, comprensión y comunicación emocional.

La sorpresa es una emoción que dura muy poco y que enseguida deriva a otra emoción. Tiene mucha energía, por lo que está situada en la parte alta del emociómetro, pero la sorpresa no es agradable ni desagradable, por lo que se situará entre los dos cuadrantes superiores hasta que sepamos de que se trata y podamos valorar la siguiente emoción que viene detrás.

* Cuando repitamos esta actividad, quitaremos las cartas de las emociones que ya se han trabajado en el aula.

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