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Un camino hacia la Inteligencia Emocional

Un camino hacia la Inteligencia Emocional

Las emociones forman parte de nuestro ser y aprender a reconocerlas, diferenciarlas, gestionarlas y analizarlas, nos ayudará a sentirnos mejor y a conocer mejor las reacciones de los demás. Para ello debemos estudiar lo que se denomina Inteligencia Emocional.

En este artículo hacemos un repaso de las capacidades y competencias que nos ayudarán a desenvolvernos de una manera más satisfactoria.

Definición de “Inteligencia emocional“:

(1990 P. Salovey y J.Mayer) La capacidad de percibir los sentimientos propios y los de los demás, distinguir entre ellos y servirse de esa información para guiar el pensamiento y la conducta de uno mismo.

(1995 D.Goleman) La capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones, en nosotros mismos y en nuestras relaciones.

Sabemos que las emociones se encuentran presentes en nuestras vidas y tiene mucha importancia y repercusión en nuestro bienestar. Como personas sociables tenemos el deseo de favorecer el crecimiento emocional de los que nos rodean.

El primer paso es aprender a reconocer las emociones (conciencia emocional), para después poder gestionarlas, de forma que podamos manejar productivamente las emociones negativas y generar, fomentar y conservar las que nos aportan bienestar (regulación emocional). Y por último conseguir bienestar emocional y personal basándonos en la información emocional obtenida (autonomía emocional).

1.- Conciencia emocional:

Capacidad para percibir, identificar y poner nombre a los sentimientos y emociones propias y de los demás.

¿cómo te sientes? ¿qué tienes ganas de hacer entonces?

¿cómo crees que se siente el otro? ¿qué crees que tiene ganas de hacer entonces?

¿cómo puedo mejorar la situación?

La mayoría de los autores consideran siete emociones básicas: miedo, aversión, ira, tristeza, sorpresa, alegría y amor. Algunos también incluyen la vergüenza como emoción muy presente en los niños. Hay muchas más emociones como: envidia, arrepentimiento, ilusión, admiración, orgullo... Y muchas veces sentimos una mezcla de varias emociones al mismo tiempo. Por ejemplo, la ira tiene múltiples formas: rabia, cólera, odio, rencor, indignación, furia, resentimiento, aversión, acritud, hostilidad, enojo, celos, envidia, desprecio, rechazo, recelo...

La conciencia emocional nos lleva a identificar de cual se trata.

2.- Regulación emocional:

Es la capacidad para gestionar las emociones propias y de los demás de forma apropiada. Nuestra capacidad de auto generar emociones positivas que nos llevan a sentirnos bien. Es bueno saber percibir las emociones más positivas y agradables, identificar su origen para aprender a reproducirlas, fomentar y potenciar sus efectos de bienestar emocional en el ámbito familiar. Si nos dejamos llevar, la ira nos lleva a la violencia, da ganas de gritar, insultar, pegar, maldecir, etc. La regulación emocional nos enseña a saber esperar, mantener la calma, respirar profundamente, es aprender a tolerar la frustración, aceptando la situación y superando las dificultades.

3.- Autonomía emocional:

Implica autoestima, auto confianza, auto motivación, auto eficacia emocional, actitud positiva, responsabilidad, crítica constructiva... Se trata de aprender a pensar antes de actuar. La autonomía emocional es una competencia que nos ayuda a madurar emocionalmente y nos proporciona los medios necesarios para afrontar las adversidades que estén por venir. Una vez comprendido qué sentimos y por qué, debemos actuar consecuentemente de manera práctica. Debemos buscar una coherencia entre lo que sentimos y nuestra forma de actuar. Una de las elecciones más trascendentales de nuestra vida es la de tener un hijo/a. Una vez que tomamos la decisión de ser padres, nuestra responsabilidad será ineludible a lo largo de toda nuestra existencia Debemos aprender a valorar los pasos de nuestros hijos en el camino de la autonomía. Evitar a su vez, que éstos se terminen extinguiendo por falta de refuerzos y contribuir a reforzar su autoestima y autonomía emocional.